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Bizkaia

El Mito del Retorno, la melancolía del hombre moderno

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La Paz, Bolivia

Liz Estéfany Forero Gámez,  para Afric Forum

El mito del retorno es bien conocido como la intención de cualquier inmigrante de regresar  a su país de origen, aunque no lo pueda hacer o no lo vaya a hacer en un periodo de tiempo cercano. Este mito se vale del  arraigo por las raíces geográficas  y culturales de nacimiento .

Se dice que la melancolía es un estado característico de la modernidad cultural, una época que parece estar pensada para romper con las tradiciones, lo que se ve reflejado en el afán del hombre moderno de viajar y permanecer en una metamorfosis continua; tal como Moisés atravesó el desierto,  se fugó de su pasado; no le fue permitido entrar a la tierra prometida  y se vio obligado a asumir la desazón de su realidad y vulnerabilidad,  dando  así cabida  a la típica nostalgia de quien emprende un peregrinaje.

El hombre moderno es exiliado  de su lugar de origen por muchos motivos, conflictos políticos, económicos, sociales,  entre otros; lo cierto es que se mantiene en la búsqueda de un estado mejor al anterior, en ese camino sufre nostalgia por añorar un mundo al que ya no podrá volver, de hecho no hay nadie que regrese del exilio, pues una vez  ha salido, ni regresando físicamente, podrá dejar de ser exiliado, porque todas las experiencias vividas han transformado su percepción del mundo y  de sí mismo.

“Yo soy Loraine, soy cubana, me casé con un hombre de aquí, estudié derecho en esta ciudad y llevo 4 años preparándome para ser juez, hace dos años no voy  a Cuba, pero me hace falta mi país, cuando voy siento que me recargo, sin embargo mi vida esta aquí y me mantengo en esté país para lograr una estabilidad que me permita ofrecer un soporte a mis padres”

Bilbao recibe cada día a más extranjeros  con ello surge un sin número de temas a los que la Instituciones le prestan demasiada atención, ayudas, trámite de papeleo, empleo, la lucha en contra del racismo y multitudinarios temas asignados a expertos por las autoridades de la ciudad, pero detrás de toda esa movida social, cultural y política existen seres humanos, inmigrantes, que llegaron hasta aquí con una motivación construida por su contexto del pasado, proyecciones a futuro,  o simplemente por la necesidad de mantenerse en constante movimiento y en permanente búsqueda y en muchas oportunidades, al llegar al lugar de destino, la realidad esta por debajo de las expectativas creadas en torno a  el estilo de vida perfecto o al menos, el soñado.

“Mi nombre es Thamina, soy de Marruecos, llevo 8 años viviendo en Bilbao. ¿A qué voy a volver a Marruecos?... Cuando llegué aquí no pensaba en quedarme para siempre, ni en volver, no pensaba en nada, solo hacía lo que debía hacer y ya, luego encontré el trabajo que tengo ahora . Hoy pienso que no voy a ir a un lugar en donde voy a estar peor, no quiero estar más aquí porque siento que la sociedad cada día está más perdida, no voy a estar en un lugar peor de lo que estaba en mi país… pero mi vejez…bueno pues… cuando tenga 60 años no me imagino fuera de Marrucos.”

La opinión anterior podría relacionarse con la inestabilidad que le genera al hombre moderno la obsolescencia, no  en el sentido más estricto de la palabra, pero sí  en el hecho en el que algo desmejora en cuanto algo más, entonces el individuo querrá cambiar el presente  por otra cosa u estado nuevo. Es decir el hombre moderno  se ve sumergido en un circulo vicioso en el que usa algo, se vuelve obsoleto y lo reemplaza por algo nuevo , incluso una experiencia.

“Yo soy Rosa Lía, soy de la Paz, Bolivia.  Llevo en esta ciudad 14 años y por nada del mundo regresaría a mi país, mis padres están muertos, no tengo nada que me haga regresar a santa Cruz,  aquí ya tengo mi vida armada, mi hija, tengo una empresa de limpieza, soy pobre, sí aquí uno es pobre, pero vive dignamente, en Bolivia a parte de ser pobre uno tiene aguantar los abuso de quienes tienen el  poder. No quiero regresar”

Todas la reglas tienen su excepción, en el caso de Rosa Lía  vive un completo y literal desarraigo no siente , aparentemente, ninguna intención de regresar a su país.

Para concluir, El Mito del retorno no es más que el resultado de la melancolía por no poder tener un mundo que ya se ha dejado atrás; es el deseo intimo de volver en algún momento al lugar en donde esta la raíz del existir de un extranjero, es lo más sensible del recuerdo de alguien que no pertenece al lugar geográfico en el que vive.