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Hilo africano bordado vasco

Amira Jakani

Jesus Corzo para Afric Forum

Hace poco tuvimos la pérdida del carismático artista Charles Aznavour quien era considerado un embajador de la chanson (canción) francesa. Este pequeño gran hombre también fue un gran representante de la diáspora armenia, país de origen con el que mantuvo siempre lazos, tanto que casi siempre abría sus conciertos con la canción “Les Émmigrants” un himno dedicado a todos los migrantes del mundo, especialmente a los que han tenido que abandonar su lugar de origen por conflictos bélicos como lo hicieron sus progenitores de Armenia.

Se quitaba la americana, cogía el micro y votaba los versos de este tema dedicado al refugiado:

Comment crois-tu qu'ils sont venus ? //¿Cómo crees que han venido? ,Comment crois-tu qu'ils sont restés ?//¿Cómo crees que se quedaron? Comment crois-tu qu'ils ont fini ? //¿Cómo crees que acabaron?

Las historias de Amira Jakani (Tan-Tan, 1994) y Younes Ouadou (Tazarine, 1990) se entrecruzaron en Bilbao, con distintas vivencias y experiencias pero con un punto de origen común: Africa.

La primera protagonista llegó al País Vasco a los 7 años con su madre, donde estuvo un año viviendo con ella, después pasó a otra familia durante un año hasta que se unió a la que hoy es su familia legal: “Recuerdo el ajetreo de estar con una familia, luego con la otra y luego con la mía. Primero vivía en Vitoria y luego ya nos mudamos a Bilbao... fueron tres colegios, creo que no es lo mismo venir con tres que con 7 o 10 años... pero por el resto no tengo ningún recuerdo malo”.

Se muestra confusa de aquellas reminiscencias de los días previos al viaje de ida, “sí sé que era algo mejor para mí y lo veía positivo, ya que hermana mayor había venido con otra familia unos años atrás”.

Una vez asentada en la villa no tuvo problemas de adaptación: “El idioma bien, lo aprendí muy rápido, decía mi madre que a los 3 o 4 meses ya hablaba bastante fluido. Cuando llegué a Vitoria ya con mi familia legal me pusieron en el modelo D y me costaba un poco a pesar de sacar todas las asignaturas. En Bilbao, ya, me pusieron en castellano, y en la hora de Euskera me ponían un refuerzo para coger el ritmo de mis compañeros, cosa que logré al de 2 o 3 años donde me equipararon con el resto, en 6º de primaria”.

 

 

En junio de 2017 repetí la selectividad, justo un año después de terminar Enfermería porque siempre he querido hacer Medicina desde pequeña"

Es en el colegio Jesuitak de Indautxu donde pasa la adolescencia y conoce a las que hoy son su grupo de amigas entre otras. Pasada la efervescente etapa en 2012 entró en el Grado de Enfermería en la UPV-EHU donde cuatro años después se colgó el birrete. Pero no será la única graduación que vivirá, y es que “en junio de 2017 repetí la selectividad, justo un año después de terminar Enfermería porque siempre he querido hacer Medicina desde pequeña” comenta Amira, aunque antes de volver a la UPV-EHU tuvo que hacer el primer curso en Lleida: “Saqué muy buena nota en la Selectividad, pero la nota de bachiller seguía siendo la misma, no se puede cambiar, entonces me quedé a unas décimas de entrar en la UPV-EHU, cogieron en Lleida y tras un año me dieron el traslado aquí”.

Por ahora compagina su segunda carrera con el trabajo de enfermera en Cruces, donde actualmente está en la planta de Ginecología y Obstetricia, “trabajo seis días al mes y el día que tengo de mañana pido el cambio para poder ir a clase, comer en cinco minutos e ir a trabajar”. Actualmente tiene en mente ser Pediatra: “Los niños me inspiran mucha ternura, conecto bastante bien con ellos... me sale ayudarles” comenta sonriente la futura doctora Jakani.

Lazos altruistas

A pesar de que ahora no tenga mucho tiempo para ello, siempre que ha podido ha estado colaborando en asociaciones y fundaciones fiel a su conciencia solidaria: “Estuve en Alboan una temporada, fundación en la que ayudan a colectivos migrantes vulnerables y en Gauean un albergue para menores que habían llegado sin techo”, y es aquí donde aparece Younes Ouadou con 16 años desde Nador, ciudad en la que trabajaba con su padre.

“Desde pequeños, tenemos esa cosa de ir al extranjero, es una especie de sueño americano, sobretodo cuando tienes un familiar que viene un verano y les ves bien vestidos, con coche y tal... dices hostia... tengo que ir a ver eso... te lo venden tan bonito que cuando vienes aquí se hace duro. La primera vez que me metí debajo de un camión fue 14 años y llegué hasta Málaga, no fue hasta los 16 cuando pasé debajo de un camión desde Tánger con dos de mis primos y otras tres personas” recuerda Younes.

 

El primer año que llegué ya me arreglaba con el Castellano, aunque me daba rabia cuando me corregían, que si acentos, que los tiempos verbales...”

Una travesía que le mantuvo incomunicado durante 20 días hasta el punto que su familia pensó que había muerto. De ahí pasó a Tarragona con otros familiares y de allí a Bilbao a un centro de menores, en Amorebieta donde estuvo unos días. Tras eso le mandaron a Artxanda, y para acabar en un piso tutelado por la Diputación de Bizkaia”.

“El primer año que llegué ya me arreglaba con el Castellano, aunque me daba rabia cuando me corregían, que si acentos, que los tiempos verbales... aprendí mucho hablando con la gente de aquí, con mis amigos, a clases de español apenas fui...” comenta entre risas Younes.

Redención desde Itaka

Fue entonces cuando comenzó a estudiar un grado medio de Soldadura: “Durante el curso estaba en el taller y semanalmente me pagaban, pero hubo una temporada que no tenía para pagar el alquiler y acabé otra vez en la calle, durmiendo en casas de amigos o donde podía, pero justo como estaba con los estudios, los profesores hablaron con la Fundación Itaka-Escolapios, que tenían dos pisos; uno, en Sarriko y otro en Rekalde, entonces yo fui a este último donde me dieron alojamiento y de comer porque era donde estudiaba, les dijeron que tenían un chaval que era buen estudiante, trabajador... y estuve con ellos un año. A la vez empecé a trabajar de noche en una discoteca de Mazarredo de camarero, recoge-vasos de todo...”.

Estando en Itaka siguió formándose, haciendo un curso de tiempo libre, entre otros... hasta que le salió la oportunidad de trabajar en una tienda de deportes donde lleva tres años y puede pagarse el alquiler del piso que comparte.

También estoy aprendiendo Euskera en casa con vídeos en Youtube, lo oigo y luego mis amigos me corrigen”

Apasionado del deporte colgó las botas del fútbol para concatenar con el mundo del atletismo: “Corro en los 800m en el equipo Biz to Beste Bira de Loiu, es mi tercer año en el mundo del running, no tenía tiempo para comprometerme en fútbol pero correr puedo hacerlo cuando quiera”.

Este año tiene la intención de sacarse el B2 de español porque puede abrirle puertas y siendo extranjero lo ve como una ventaja. Sigue formándose haciendo cursos, de mente curiosa y anhelo por saber, con miras al futuro laboral se muestra dubitativo pero tiene en mente ser bombero entre otras cosas. “También estoy aprendiendo Euskera en casa con vídeos en Youtube, lo oigo y luego mis amigos me corrigen” afirma entre risas.

Resultado solidario vasco

Me considero totalmente occidentalizada, mi madre sabe que bebo, que fumo, que salgo de fiesta, no llevo velo, ni lo voy a llevar jamás... son cosas que ella dar por supuesto...”

Con sus respectivas trayectorias personales y profesionales esbozadas, ambos tienen un amalgama cultural en la que convergen:

“Me considero totalmente occidentalizada, mi madre sabe que bebo, que fumo, que salgo de fiesta, no llevo velo, ni lo voy a llevar jamás... son cosas que ella dar por supuesto...” afirma de manera rotunda Amira, la cual podemos ver un sábado por Pozas o en una discoteca de la que es relaciones públicas, y no solo de fiesta ya que: “Casi todas las semanas voy al cine, o voy a casa de mis padres, hago deporte... subir al monte, ir a algún mercadillo...” pero no contéis con ella este invierno ya que ahora ha recalcado que le ocupa bastante tiempo estudiar.

No soy religioso, cero, espiritualmente sé que algo existe, pero no creo en ninguno, no hago ramadán, bebo alcohol, como cerdo... pero con mi familia no hablo de esto, no lo saben, evitamos hablar de esto porque bastante protestón, solo mis hermanos”

A Younes también le gusta “ir de cañas con la cuadrilla aunque cada vez controlo más porque si tengo que competir no puedo... los días que tengo libre me gusta también ir al monte... Me podéis ver por el Antzoki ya que no me gusta mucho el reguetón”.

Sin embargo de la cuestión religiosa se muestra más cauto a la hora de mostrarlo en el ámbito familiar: “No soy religioso, cero, espiritualmente sé que algo existe, pero no creo en ninguno, no hago ramadán, bebo alcohol, como cerdo... pero con mi familia no hablo de esto, no lo saben, evitamos hablar de esto porque bastante protestón, solo mis hermanos”

Sí que mantienen esos lazos con los dos mundos, Amira habla con su madre y su hermana pequeña siempre que puede y ha estado en Marruecos aunque no en la ciudad de la que procede. A Younes le trae de cabeza su hermano mediano que está en la Universidad: “Lleva 3 años y no ha sacado ninguna asignatura aún” se echa las manos a sus rizos. “Aquí tengo dos primos, uno que trabaja en Bilbao y otro en Barakaldo, y tengo a mis colegas que también son mi familia, como la familia Vázquez-Pérez con quienes suelo pasar la Navidad, donde me lo paso genial”.

Llevan marcada esa conciencia solidaria: “Estoy en la fundación Ellacuría que nace a través de los Jesuitas, estuve con temas de sensibilización dando charlas y testimonios en colegios para que los chavales de hoy en día sepan lo que es un marroquí porque hasta hace unos años la gente se apartaba y tal... A día de hoy bastante mejor la gente pregunta conoce... Luego colaboro Gabean, que el primer año que lo abrieron estuve yo como usuario, donde hay chavales que están haciendo cosas, bien estudiando o trabajando y yo pues a las comidas o las cenas charlando con ellas y ellos... Luego también con Itaka donde estuve un año de monitor de tiempo libre y luego dando clases y apoyo a los profesores. Cuando estuve aquí me dieron mucho y es una forma de devolverles eso” explica Younes

“He estado un mes en India de mochilera y algunos días de voluntaria, en hostel... en China estuve 20 días de mochilera, siempre que me lo permiten los trabajos y los estudios trato de viajar... en esos países tienen problemas bastantes más graves que pensar en lo que se va a poner una el fin de semana... me llevo muchísima gente que me he encontrado de viaje, el hablar con ellos, compartir sus historias, que te hagan ver la realidad de otra manera que no lo harías si no salieras de aquí” comenta Amira la cual espera poder tener más tiempo para volver a colaborar con alguna Fundación.

De cara un futuro cercano ambos se ven en Bilbao: “Me veo en Bilbao con hijos, me gustaría ser bombero, aunque donde estoy trabajando en la tienda estoy a gusto porque me encanta el deporte, quitando y los días que entro a las 7 de la mañana (risas), luego quedo con la gente para ir a correr” comenta Younes algo que comparte también Amira donde espera pasar consulta a los más pequeños. De las niñas y niños o de formar familia no sabemos por ahora.

Como epílogo a esta radiografía dejan un mensaje para el que lo lea: “Abramos los brazos a los que están llegando y van a llegar, un poco de empatía y sensibilidad”

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